
Fueron los escritores clásicos tales como Pomponio Mela, Claudiano y Plinico quienes le llamaron Duria. Otros famosos historiadores y geógrafos de ésta misma época como Ptolomeo le llamaron Turulis; Rojo Avieno, Tirius o Turius; Plutarco y Salustio, Turia. Muchas son las leyendas sobre la fundación de Valencia y Teruel que relacionan estos hechos con la nomenclatura que asumió el río Turia.


Según testimonios del mismo Escolano el Turia era completamente navegable en época de los griegos. En tiempos del Cid Campeador, siglo XI, el Turia también era navegable como testimonian los documentos de la conquista de la ciudad por el caballero castellano.


En palabras de Cavanilles “Por estos sitio (Alto de Chulilla) pasa la madera que desde Moya y los Montes de Castilla, baja hasta la ciudad de Valencia. No pocas veces se cruzan los maderos por la estrechez del paso; otras se amontonan sobre los que formaron una especie de barrera, siendo entonces preciso que algunos hombres bajen a cortar y quitar estorbos y hallándose los muros cortados como a pico, sólo resta el recurso de las sogas por las que se descuelgan.

El Río Turia tiene su origen en unos manantiales que brotan de la villa de Guadalaviar en la partida de los Majadales.

Quien lo conoce en su tramo final no puede por menos que asombrarse ante el fuerte contraste de su trayecto inicial con el final de su recorrido. Mientras que en su nacimiento discurre por profundos tajos excavados en calizas y areniscas que no dejan ningún espacio para aprovechar sus orillas con cultivos agrícolas, en su desembocadura ocurre justo lo contrario pues su caudal sirve para abastecer a la Huerta de Valencia, capital del Turia.
Discurre en dirección oeste-este por entre las estribaciones meridionales de la sierra de Albarracín y recibe los aportes del Alfambra justo antes de atravesar la capital de la provincia. Es aquí donde se le conoce con el nombre de Guadalaviar o Blanco. En Villar del Cobo recibe por la izquierda las escorrentías que el arroyo griegos ha recogido en la misma Muela de San Juan.

El Turia se va acomodando a las irregularidades del terreno montañoso que van marcando sus diferentes fracturas. De igual forma le llegan por la derecha nuevos aportes procedentes de los Montes Universales y de Javalón y por la izquierda las que canalizan distintos torrentes que llegan de la Sierra de Albarracín.
Llega a Tramacastilla y Torres donde alimenta su caudal con el aporte del río Garganta y de otros arroyos que nacen en la sierra alta y del Tremedal que entran al Guadalaviar por su izquierda. Forma un pronunciado meandro alrededor de la histórica ciudad de Albarracín; cuya población se asienta sobre un altivo cerro en su margen izquierda.
Pocos kilómetros aguas abajo del Guadalaviar atraviesa el manto kárstico de Cella, situado al norte desde donde se incorporan las escorrentías infiltradas en las calizas de las estribaciones levantinas de la sierra de Albarracín y que contribuyen también a proporcionar su aporte al Jiloca.

Recibe el barranco del Tocón que procede de los montes Universales y pasa junto a Gea de Albarracín, situado a la derecha. De Gea llegan al arroyo de Bezas, la rambla de Ocecas y la del barrio por la izquierda y por la derecha el arroyo de Valdecuenca que nace próximo a Javalón. Tras salvar el embalse del Arquillo de San Blas, el Guadalaviar suaviza su pendiente en la depresión denominada del Teruel donde gira bruscamente a la derecha, mientras por la izquierda recibe las aguas del Alfambra.

En dirección inicial hacia el norte, el Alfambra gira bruscamente en dirección meridional en torno a la sierra del Pobo y acomoda su cauce a la dirección tectónica de la depresión de Teruel. Recoge el nombre del pueblo por el que pasa, Alfambra, junto al que discurre situado ya en el fondo de la fosa. Nombre que procede de Alhambra, palabra árabe que significa “la roja” y que en gran parte se debe al color arcilloso del terreno; color intenso después de la época de lluvias sobre las que se extiende el término municipal.


En Teruel, el Guadalaviar adopta la dirección de su afluente que, en definitiva, es la que condiciona la tectónica. La primera población que atraviesa es Villaespesa a su izquierda donde recibe el aporte de la Rambla de Ollerías y Valdecobos.

El Turia se prolonga por la depresión entrando en el término de Libros (último pueblo de la provincia de Teruel). Recibe el aporte del Regajo de Tramacastilla que nace en Peña Redonda y la Rambla del Prado de las Boqueras. Por la izquierda recibe el aporte de las ramblas del Campo, de Arboleya y de la Matanza.

Al sur de este enclave el río se hace manchego por un corto espacio de tiempo al entrar en Cuenca por una estrecha garganta de unos 5 kilómetros de longitud y otros 19 kilómetros de tramo enteramente manchego. En este punto recibe el aporte del río Arcos y corre por la estrecha cañada que separa la comarca del Rincón con la provincia de Valencia.

El río se encaja entre calizas y margas del Jurásico y Cretácico con algunos tramos con materiales arcillosos de época posterior provocados por diversas fracturas en diferentes etapas geológicas.

Desde el Embalse de Benagéber cambia el rumbo el Turia hacia el este recibiendo el aporte de los barrancos de los Chorros de Berchel, Salá y la rambla de los Picachos. También se incorpora el río Chelva y los barrancos de Jórgola y las de Agua Salada y de la Muerte. Cambia su orientación en dirección sureste pasando por el término de Loriguilla.
Entre los dos embalses el río ha labrado un cañón muy profundo, pero es al pie de Chulilla, justo aguas abajo de la segunda presa donde el cauce se cierra en un estrecho de especial sinuosidad y angostura.


Este tajo era bien conocido y temido por los gancheros que bajaban los recios troncos por el cauce del Turia desde la alta sierra de Valencia. En ocasiones realizaban arduos y arriesgados trabajos para salvar los escollos de la abrupta orografía. Complicados esfuerzos eran necesarios para garantizar su transporte cómo descolgarse de las paredes verticales del congosto.
Chulilla se escalona en la ladera izquierda sobre un meandro muy pronunciado que forma el río. Cerca de esta población el Turia recibe las aguas del Barranco de Taboyra por la izquierda y por la derecha la aportación de la Fuente Caliente, cuyas aguas medicinales motivaron la construcción del balneario de su nombre.

Llega después a Bugarra y Pedralba para fertilizar sus huertas y regadíos. Recibe el aporte de los barrancos Gargallo, Masculla, Palmeral, Chiva y Fuente de Pina. Justo en el río de Sot se halla el embalse de Buseo que fue construido a principios de siglo y que en la actualidad aparece parcialmente aterrado.


Aguas abajo del Turia recibe el aporte de la Rambla de Artaj o Castellarda y los barrancos de Alcublas y Villar del Arzobispo. Entra en el partido de Llíria y comienza a sentirse el fuerte contraste entre las tierras fértiles y las tierras estériles inmediatamente anteriores. Se suceden las abundantes e imponentes huertas de Benaguasil, Benisanó y Puebla de Vallbona junto a las de Vilamarxant y Riba-rroja del Turia.

Entre estos dos pueblos afluyen al Turia los Barrancos del Cantero y el de Mandor además de la Rambla de Pistola y los barrancos de las Rodanas y de la Pedrera. A tan sólo cinco kilómetros de Riba-roja se halla la presa y casas de compuertas por el abastecimiento de Aguas de Valencia y 300 metros más adelante la acequia de Moncada, principio de la importante distribución de las aguas del Turia que por sus acequias riega la Huerta de Valencia.

En ella se incluyen las fértiles vegas de Paterna, Burjasot, Beniferri, Benimaclet, Benimasot, Campanar, Quart, Manises y Mislata. Tan sólo cinco kilómetros después desemboca en el Mediterráneo, entre Nazaret y el Grao.

En el momento en el que el río Turia abandona la vertiente montañosa de su recorrido, digamos su parte alta o del nacimiento, se dirige hacia la costa por un glacis muy extenso formado en parte por los abundantes depósitos que han transportado las aguas fluviales. Estos materiales y los de otros ríos cercanos han proporcionado grandes formaciones costeras. Entre ellas sobresale la Albufera de Valencia que se desarrolla especialmente entre el Turia y el Júcar pues es, sin duda, la más representativa de estas formas litorales.